Cómo debe ser un menú escolar

Es importante que sepáis cómo es el menú escolar que los niños toman a diario.

Uno de los objetivos prioritarios del menú escolar debe ser fomentar el consumo de una dieta equilibrada, mediante la variedad de alimentos, preparaciones y texturas, dando prioridad a los alimentos más conflictivos en la alimentación de los pequeños -legumbres, pescado, frutas y verduras-, y basándose en las raciones y en la frecuencia recomendadas para cada edad.

Para ello, cada vez en más centros educativos, el equipo responsable del comedor o la empresa que gestiona la alimentación cuenta con asesoramiento dietético a la hora de diseñar los menús.

A los niños y niñas que se quedan a comer en el comedor se les entrega una plantilla con el menú semanal. Si no es así, vosotros, padres y madres, debéis exigir al centro o a la empresa que gestiona el servicio de alimentación esa información. Así, podéis comprobar y exigir que los menús sean variados y apetecibles.

Los menús escolares se deben ajustar a las recomendaciones dietéticas en cuanto a “raciones“, frecuencia de consumo de alimentos, aporte energético y de nutrientes recomendados según la edad del niño.

Para saber si los menús son saludables y equilibrados, comprobad si ofrecen variedad de alimentos, de preparaciones y texturas, y en las cantidades adecuadas a la edad del niño.

Fijaos si los menús varían la forma de cocinar y presentar los platos. Comprobad también que no se exceda el menú con las preparaciones grasas (fritos, rebozados o empanados), que no se presenten las verduras siempre en purés o cremas. Lo mismo puede decirse del pescado (no siempre merluza rebozada) o de las carnes (pollo asado o frito o delicias de pollo).

Aseguraros de que los alimentos precocinados y los derivados cárnicos grasos tengan presencia ocasional en el menú escolar, ¡y también en el menú familiar! No es un buen hábito que en una misma semana los niños coman albóndigas, hamburguesas o salchichas y pizza, varitas de pescado y salchichas.

Los segundos platos irán acompañados de guarniciones variadas: salsas, verduras, ensaladas, puré de patata, etc., ¡y no siempre patatas fritas o salsa de tomate! Y los postres de preferencia serán la fruta fresca y los lácteos sencillos; y ocasionalmente dulces, bizcocho, helados, etc.

Los alimentos de temporada son muy nutritivos y más económicos. Comprobad que el menú incluya frutas frescas, hortalizas, verduras y pescados frescos y de temporada.

En primavera y verano los niños y niñas aceptan mejor las preparaciones más frescas y ligeras (ensaladas de arroz, de pasta, de patata, de legumbres, cremas frías) mientras que en otoño e invierno son deseables preparaciones más consistentes que se sirven a mayor temperatura: potajes, cocidos, guisos.

Se debe contemplar la posibilidad de adaptar los menús a cualquier trastorno de salud o enfermedad que puedan sufrir los niños; aguda, como una diarrea o un estreñimiento, o crónica como la diabetes, la intolerancia al gluten o las alergias alimentarías. Y dada la diversidad cultural actual de los colegios, también se deben ofrecer platos alternativos para niños de otras culturas; vegetarianos, musulmanes, etc.

La información que se detalla en el menú escolar os sirve para que os resulte más fácil ofrecer cada día a vuestros hijos e hijas una dieta variada y equilibrada.

Fuente: Revista Consumer

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